martes, 10 de mayo de 2011

El destino-mi destino

Solo te pude decir que no, que no creía en el destino. Aunque realmente solo pensará para mis adentros que sí, que sí creía en él, porque todos los desamores, errores, desengaños, mentiras, verdades, etc. me habían llevado a donde estaba: Mi "destino".
Me aseguraste que tú sí creías en el maldito -o bendito, como lo quieran ver- destino.
Entonces un tanto cínica -o al menos eso quería aparentar- te respondí que "En la vida no hay premios ni castigos solo consecuencias. El destino no existe todo es cuestión de una serie de casualidades y causalidades que nosotros propiciamos". Tal vez sea de débiles tratar de excusarse en el destino para cada consecuencia de nuestras acciones pasadas.
Que bueno que existes para tratar de culparte por las acciones de los demás, para no darnos cuenta de nuestros errores, para no aceptar nuestras decisiones y omisiones. Magnifico ha de ser tu inventor para que sigas existiendo a través de los siglos, estas en al naturaleza humana, te adhieres a ella; si, se necesita culpar a alguien y que mejor que el destino.

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